Misa votiva por el beato Federico Jansoone, patrono de los Comisarios de Tierra Santa
Fue beatificado por el papa san Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988, y se espera su canonización en 2026
La jornada de hoy del V Congreso Internacional de Comisarios de Tierra Santa ha comenzado con una misa votiva por el beato Federico Jansoone, patrono de los Comisarios de Tierra Santa.
En la Homilía, el Vicario Custodial, fray Ulise Zarza, ha recordado que «Dios llama a través de encuentros concretos, personas que ponen en nuestro camino un nuevo deseo, una dirección inesperada» e invitaba a los comisarios a que «no se limiten a informar sobre Tierra Santa, sino formen corazones capaces de escucharla. Hagan de sus oficinas, de sus reuniones, de sus iniciativas, espacios en los que la Tierra de Jesús se convierta en un lugar espiritual, una experiencia de conversión y de encuentro con el Señor».
Breve biografía
Federico Jansoone nació en Ghyvelde (Francia), el 19 de noviembre de 1838, hijo de Pedro Janssoone y de María Isabel Bollengier, cristianos de profundas convicciones y padres de familia numerosa.
Como era muy inteligente, realizó sus estudios de forma brillante. Sintiéndose llamado al sacerdocio, ingresó en el seminario, pero pronto tuvo que dejarlo: su familia tenía que afrontar graves dificultades económicas y Federico comprendió que su obligación era ayudar a los suyos en tales circunstancias.
Al fallecer su madre, Federico tenía 23 años y la llamada a la vida religiosa franciscana se va haciendo cada más clara y apremiante en su espíritu.
A los 26 los entró en la vida franciscana. terminados sus estudios escolásticos fue ordenado sacerdote en 1870. Lo nombraron capellán militar y fundó un convento franciscano en Burdeos.
Sin embargo, la obediencia le llevó a Paris para que se ocupara de los asuntos de Tierra Santa, donde permaneció aproximadamente un año dedicándose a la Custodia De los Santos Lugares.
En 1876 cambia el rumbo de la vida del padre Federico. Ese año se marcha a Tierra Santa, la patria de Jesús, y permanecerá, en una primera etapa, hasta 1881, desempeñando el oficio de Vicario Custodial, donde se ganó el cariño de cristianos y. musulmanes. Se entregó a todos, fundando nuevas iglesias, escuelas, orfanatos y hospederías para peregrinos, y distribuyendo lo recaudado en las colectas entre los miembros de todas las comunidades religiosas ante la sequía y las necesidades de aquellos años.
En 1888 fue nombrado comisario de Tierra Santa en Canadá, con el encargo de socorrer las necesidades de la Custodia de Oriente. Allí, permaneció hasta el día de su muerte, desempeñando su cargo con gran eficacia. Destacó como predicador y por desarrollar su misión propagando las peregrinaciones a Tierra Santa en Canadá.
Murió en Montreal el 4 de agosto de 1916, a la edad de 77 años. Su cuerpo fue trasladado a Trois-Rivières. Empezó a ser venerado como el “buen padre Federico” como el verdadero siervo De Dios. Su tumba se abrió en 1848 y, posteriormente, en 1888. Su cuerpo estaba incorrupto, en un estado de conservación excepcional, según afirman los testigos.
El papa san Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988. Es patrono de los Comisarios de Tierra Santa y esperamos su pronta canonización, previsiblemente durante el próximo 2026.
