Declaración de la Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa
Ante el inicio del próximo curso escolar en Tierra Santa
A nuestros hijos e hijas, alumnos de las escuelas cristianas de Tierra Santa,
A los sacerdotes y religiosos y religiosas a cargo de nuestras escuelas,
A los directores, maestros, personal administrativo y empleados,
A nuestros queridos padres,
Queridos hermanos y hermanas,
¡Que el Señor les dé la paz!
Al finalizar agosto, la ilusión por un nuevo año escolar se siente en todas partes.
Nuestras escuelas, aulas y patios se están preparando y el personal se está alistando para recibir a los alumnos. En nuestros hogares, se llenan las mochilas, se forran los libros y se preparan los uniformes.
En tan solo unos días, decenas de miles de alumnos volverán a cruzar las puertas de nuestras escuelas cristianas. Junto con sus maestros y todos los que los sirven, comenzarán un nuevo año escolar y escribirán un nuevo capítulo en sus vidas.
Sin embargo, no podemos celebrar este comienzo sin recordar que, en algunas partes de Tierra Santa, el regreso a la escuela ya no se puede dar por sentado. Hay niños cuyas aulas ya no existen y comunidades donde la alegría de un nuevo año escolar se ve ensombrecida por la muerte, el desplazamiento y la destrucción. Estos niños también nos pertenecen. Que este nuevo comienzo sea para ellos un signo de esperanza, una promesa de que la destrucción no tendrá la última palabra y que, algún día, también ellos podrán retomar con seguridad el aprendizaje y la vida cotidiana. Nuestras escuelas cristianas son mucho más que instituciones educativas. Son un pilar fundamental de la presencia cristiana en Tierra Santa. Acogen a numerosos estudiantes y familias de diferentes tradiciones religiosas y educan a generaciones en la convivencia, el respeto mutuo y la aceptación del otro. Sin embargo, nuestra apertura nunca debe confundirse con la incertidumbre sobre quiénes somos. La identidad cristiana de nuestras escuelas es el fundamento de su misión y de su vida diaria. Se expresa en sus valores, símbolos, tradiciones, calendario y carácter educativo. Todos aquellos que eligen libremente nuestras escuelas son recibidos con calidez y respeto, y se espera que respeten su carácter cristiano y las normas que lo preservan. La convivencia genuina respeta a cada persona sin debilitar la identidad de la institución que la acoge.
Sabemos que preservar esta identidad, al tiempo que afrontamos las numerosas presiones que recaen sobre nuestras escuelas, requiere paciencia, firmeza y valentía. Los directivos y el personal escolar deben saber que no cargan solos con esta responsabilidad: es una responsabilidad que compartimos y en la que los apoyamos.
Expresamos nuestra profunda gratitud a todos los que participan en esta misión. Su servicio no es simplemente una profesión; es un acto de esperanza en el futuro de esta tierra. Valoramos enormemente su dedicación. Su dignidad y sus derechos nos importan, y seguimos comprometidos a trabajar incansablemente para garantizar las mejores condiciones y oportunidades posibles para nuestros docentes, personal y estudiantes.
Al comenzar este año, animamos a prestar mayor atención a la educación religiosa y a la formación espiritual de nuestros alumnos. No basta con que un alumno cristiano recite oraciones o nombre los sacramentos sin comprender su significado. La formación religiosa debe guiar a nuestros alumnos hacia un conocimiento vivo y personal de su fe, un conocimiento que comprendan, reflexionen y lleven consigo, en lugar de simplemente repetirlo. Ser cristiano de Tierra Santa no es solo una cuestión de identificación geográfica. Significa desarrollar una relación profunda con la tierra del Evangelio y comprender los misterios de la fe a través de los lugares donde se manifestaron. Por lo tanto, la educación religiosa debe permitir a nuestros alumnos cristianos encontrarse con las Escrituras a través de los Lugares Santos de esta tierra. Cuando sea posible visitarlos, deben prepararse cuidadosamente y formar parte integral de la formación religiosa. Cuando la distancia, las fronteras o las restricciones impidan el acceso directo, nuestros colegios pueden encontrar otras maneras significativas de dar vida a estos lugares y a su significado evangélico. Ya sea mediante visitas directas, las Escrituras, estudios guiados, recursos visuales o encuentros con comunidades cristianas en otras partes de Tierra Santa, los estudiantes deben comprender los misterios asociados con estos lugares y reconocer sus fundamentos en la vida, el ministerio, la muerte y la resurrección de Cristo. Ningún estudiante debe permanecer ajeno a ninguna parte del patrimonio espiritual de Tierra Santa simplemente porque no pueda acceder a él físicamente. Esta educación religiosa requiere maestros debidamente capacitados, profundamente arraigados en su fe y apasionados por transmitirla. Por lo tanto, la Oficina de Escuelas Cristianas, junto con cada escuela, debe invertir en la preparación y la formación continua de estos educadores, capacitándolos no solo para enseñar conocimientos religiosos, sino también para guiar a los estudiantes hacia un encuentro vivo con las Escrituras y con el patrimonio espiritual de Tierra Santa. Queridos educadores, con su labor diaria sostienen el silencioso milagro de la presencia cristiana permanente en Tierra Santa. Queridos padres, ustedes siguen siendo nuestros primeros y más esenciales colaboradores en esta misión. Nuestras escuelas no pueden cumplir su misión sin su confianza, apoyo y participación activa.
A nuestros estudiantes, les deseamos un año lleno de curiosidad, perseverancia y aprendizaje significativo crecimiento.
A todos los que sirven en esta misión, extendemos nuestro más sincero agradecimiento y oraciones. Que el Señor nos conceda un año académico pacífico, fructífero y exitoso. Que él proteja todos los niños de esta tierra, especialmente aquellos privados de seguridad y educación, y que nuestras escuelas siguen siendo lugares de fe, conocimiento, encuentro y esperanza.
Jerusalén, 26 de agosto de 2026, fiesta de Santa María de Jesús Crucificado
Tarjeta Pierbattista. pizzaballa
Patriarca Latino de Jerusalén
Presidente de la ACOH
