¿Dónde está Betfagé y qué labor desempeña su santuario?
La procesión del Domingo de Ramos, uno de los eventos más importantes en Tierra Santa, tiene su punto de partida en Betfagé
Autor: Fray Silvio de la Fuente, OFM
Betfagé es un pequeño y pintoresco santuario, situado en la ladera oriental del Monte de los Olivos, cerca de Betania y a unos 720 metros sobre el nivel del mar, aunque se encuentra en las cercanías de Jerusalén. Este lugar es de gran importancia bíblica, pues desde aquí comenzó la procesión del Domingo de Ramos, cuando Jesús, montado en un pollino, inició su entrada en Jerusalén en medio de los cánticos y alabanzas de la multitud. Actualmente, en Betfagé se encuentra un santuario franciscano, bajo el cuidado de la Custodia de Tierra Santa, que preserva la Piedra del Encuentro, un antiguo bloque de piedra venerado desde tiempos antiguos, que la tradición asocia con el lugar donde Jesús se encontró con Marta y María tras la muerte de su hermano Lázaro. El nombre Betfagé proviene del arameo Beit Pagi (בית פגי), que significa “Casa de los Higos Verdes”, lo que sugiere que la zona era fértil y dedicada al cultivo de higueras.
Betfagé es mencionada en los tres Evangelios sinópticos como el punto de partida de la procesión del Domingo de Ramos:
Mateo 21,1-3: «Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al Monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos diciéndoles: ‘Id a la aldea que está enfrente y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos’.»
Marcos 11,1-3: «Cuando se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al Monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos y les dijo: ‘Id a la aldea de enfrente, y en cuanto entréis en ella, encontraréis un pollino atado, en el que nadie ha montado todavía; desatadlo y traedlo’.»
Lucas 19,29-31: «Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al Monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: ‘Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella encontraréis un pollino atado, en el que ningún hombre ha montado jamás; desatadlo y traédmelo’.»
En todos estos pasajes, Betfagé aparece junto a Betania, indicando su cercanía y relación con los eventos de la Pasión de Cristo. El Antiguo Testamento no menciona directamente a Betfagé, pero algunos estudiosos sugieren que esta área pudo haber formado parte del territorio de la tribu de Benjamín o Judá, cerca de Betania.
En la época de Jesús, Betfagé era una pequeña aldea judía, ubicada en un camino estratégico que conectaba Jericó, Betania y Jerusalén. Se cree que sus habitantes eran agricultores y comerciantes, dedicados especialmente al cultivo de higueras y otros productos que abastecían la Ciudad Santa. También era un punto de descanso para los peregrinos que viajaban a Jerusalén durante las festividades judías. Jesús visitaba frecuentemente esta zona, no solo porque Betania era el hogar de Lázaro, Marta y María, sino porque el Monte de los Olivos era un lugar de oración y enseñanza para Él y sus discípulos.
Betfagé se encontraba en una ruta importante que conectaba varias ciudades clave:
Jericó – Betfagé: aproximadamente 25 km
Betfagé – Jerusalén: alrededor de 2 km
Betfagé – Betania: menos de 1 km
Las ruinas de una iglesia bizantina fueron descubiertas en el siglo XIX por los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa. Basándose en esos hallazgos, en 1883 se construyó la iglesia actual, incorporando en su interior la Piedra del Encuentro, una roca con pinturas medievales que representan la Procesión del Domingo de Ramos.
El santuario ha pasado por distintas fases de restauración, siendo la última en el siglo XX, cuando se reforzó la estructura y se mejoró la conservación de los frescos.
¿Qué labor desempeña en la actualidad el santuario de Betfagé?
El Santuario de Betfagé no es solo un lugar con un profundo significado bíblico, sino que sigue siendo un espacio vivo de fe, acogida y servicio. Su labor actual se divide en dos grandes áreas: la pastoral y la social.
Labor Pastoral
Betfagé es un lugar de peregrinación muy importante, especialmente en Semana Santa, ya que desde aquí comienza la Procesión del Domingo de Ramos, siguiendo el camino que Jesús recorrió hacia Jerusalén.
Bajo el cuidado de los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, en el santuario se celebran Misas, peregrinaciones y momentos de oración, acogiendo a fieles locales y peregrinos de todo el mundo. Además, es un espacio de meditación y encuentro con la historia evangélica, permitiendo a quienes lo visitan profundizar en los acontecimientos narrados en la Biblia.
Los domingos, se celebra la Misa en lengua árabe para los cristianos locales, en su mayoría árabes cristianos. Además, según los distintos períodos litúrgicos, se organizan actividades pastorales orientadas a la comunidad cristiana local, ofreciendo momentos de formación, oración y celebración.
Aunque la comunidad cristiana de la zona es mayoritariamente árabe, en Betfagé también comparten la Eucaristía religiosos y religiosas de distintas congregaciones, que se unen a los frailes franciscanos en la celebración, enriqueciendo así la vida litúrgica del santuario.
Además de la Iglesia principal, el santuario de Betfagé cuenta con tres capillas adicionales, una de las cuales está destinada a grupos cristianos no católicos, permitiéndoles celebrar sus ritos y tener momentos de oración. La intención es que todos los que visiten este santuario se sientan acogidos, independientemente de su confesión religiosa o pertenencia a una Iglesia específica. Queremos que Betfagé sea un lugar de encuentro, fraternidad y unidad para todos los cristianos que llegan a Tierra Santa.
Labor Social
Además de su papel espiritual, Betfagé también tiene un fuerte compromiso social. La Custodia de Tierra Santa, a través de los frailes franciscanos, trabaja en varias iniciativas para apoyar a las familias cristianas locales, muchas de las cuales enfrentan dificultades económicas y sociales.
Una de las iniciativas más importantes es la construcción de viviendas para cristianos: hace 12 años, los franciscanos construyeron diez edificios con 87 viviendas, que se alquilan a precios simbólicos para ayudar a las familias cristianas a permanecer en Jerusalén.
También colaboran con instituciones educativas y sociales, ofreciendo ayuda a los más necesitados y fomentando la educación y el bienestar de la comunidad.
Por otro lado, el santuario tiene un papel fundamental en la acogida de peregrinos, proporcionando un espacio de oración y reflexión, en un lugar que aún conserva la huella de los pasos de Jesús.
Por su ubicación, en una zona de paso entre Betania y Jerusalén, la presencia franciscana en Betfagé es un signo de acogida y servicio, tanto para los peregrinos como para los habitantes de la región.
¿En qué consiste la Procesión de Ramos anual en Betfagé?
La procesión del Domingo de Ramos en Jerusalén es uno de los eventos más importantes del año en Tierra Santa y tiene su punto de inicio en Betfagé, siguiendo el mismo camino que Jesús recorrió hace más de dos mil años. Sin embargo, debido a la realidad local, esta celebración no se limita a un solo evento, sino que se desarrolla en tres momentos distintos para permitir la participación de diferentes comunidades.
Sábado antes del Domingo de Ramos: Celebración para los cristianos locales y Misa estacional de los franciscanos
El sábado previo al Domingo de Ramos, se lleva a cabo en la mañana una procesión especial para los cristianos que viven en Tierra Santa, especialmente para aquellos que, por distintas razones, no pueden participar en la celebración del domingo. En muchos países de Occidente, el domingo es un día de descanso, pero en Tierra Santa es un día laboral, lo que dificulta la asistencia de muchos fieles locales. Esta procesión es principalmente seguida por cristianos de la India y de otros países de Asia, quienes han formado comunidades significativas en Tierra Santa y desean vivir su fe en este lugar tan especial.
Ese mismo sábado por la mañana inmediatamente después del inicio de la procesión del Sábado de Ramos, tiene lugar una celebración muy significativa: la peregrinación de los frailes franciscanos, quienes participan en la Misa estacional en Betfagé. Este es un momento de gran alegría, ya que con esta liturgia se da inicio a la Semana Santa en la Custodia de Tierra Santa.
Domingo por la mañana: Procesión para los cristianos árabes y comunidades religiosas
El domingo por la mañana, durante la Misa en árabe, se realiza la Procesión de Ramos para los cristianos locales. Esta celebración está dirigida a la comunidad árabe cristiana, pero también participan religiosos y religiosas de diferentes congregaciones que viven en los alrededores y que se unen a los frailes franciscanos en esta solemne liturgia.
Domingo por la tarde: Gran procesión internacional
El evento central tiene lugar el domingo por la tarde, hacia las tres de la tarde, cuando se celebra la gran procesión internacional del Domingo de Ramos. Peregrinos de todo el mundo, junto con fieles locales, religiosos y autoridades eclesiásticas, caminan juntos desde Betfagé hasta la Ciudad Vieja de Jerusalén, en un ambiente de oración y júbilo.
Esta procesión no solo congrega a la Iglesia local y universal. Desde la restauración del Patriarcado Latino de Jerusalén en 1847, el Patriarca ha participado en esta celebración, presidiéndola con solemnidad junto al Custodio de Tierra Santa, la presencia de los frailes menores en estos lugares se remonta a hace más de 800 años cuando la Iglesia nos dio el mandato de Custodiar los lugares Santos.
La procesión desciende por el Monte de los Olivos, cruza el valle de Cedrón y entra en la Ciudad Santa, finalizando en la Iglesia de Santa Ana.
En el año 2019, antes de la pandemia y de la presente situación de inestabilidad en la región, más de 20.000 personas participaron en esta peregrinación. Aunque en los últimos años el número de peregrinos ha sido menor, la procesión de Ramos en Betfagé sigue siendo un testimonio vivo de la fe cristiana en Tierra Santa.
Esperamos con alegría que este año muchos peregrinos se animen a venir, a caminar juntos por el mismo sendero que recorrió Jesús y a vivir esta experiencia única de fe, unidad y esperanza. Las puertas de Betfagé y de toda Tierra Santa están abiertas para recibirlos con el mismo espíritu de acogida con el que el Señor nos recibe a todos. ¡Los esperamos con el corazón y los brazos abiertos! La procesión de Ramos en Betfagé no solo recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén, sino que también es una manifestación de la unidad de los cristianos, reafirmando la presencia de la Iglesia en los lugares donde tuvo origen su fe.
Para concluir, me gustaría destacar que Betfagé no es solo un santuario con un valor histórico y espiritual inmenso, sino que es un lugar vivo de fe, acogida y encuentro. En este rincón de Tierra Santa, donde comenzó la procesión del Domingo de Ramos, la presencia franciscana continúa custodiando los Santos Lugares, como lo ha hecho durante siglos, y acompañando a los fieles que vienen a peregrinar y a quienes forman la comunidad cristiana local.
Aquí, la oración se entrelaza con la historia, la liturgia con la vida de la Iglesia, y el compromiso pastoral y social con el servicio a los cristianos de Tierra Santa. Betfagé sigue siendo un puente entre el pasado y el presente, un sitio donde se revive el Evangelio, donde cada peregrino es acogido con alegría y donde la comunidad cristiana, aunque pequeña, sigue siendo un testimonio de esperanza en medio de los desafíos de la región.
Cada año, en la procesión del Domingo de Ramos, recordamos con emoción aquel día en que Jesús entró en Jerusalén entre cantos y ramos de olivo. Y con la misma alegría y devoción, invitamos a todos los peregrinos a venir y caminar por estos senderos santos, para experimentar la gracia de este lugar y fortalecer su fe en el Señor. Aquí, cada peregrino es parte de esta historia viva.
