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Nuevo número de la Revista Tierra Santa

junio 24, 2026

Ya está disponible el nuevo número de la Revista Tierra Santa correspondiente a los meses de julio-agosto

Alegría desbordante, ilusión contagiosa y oración compartida. Durante el viaje apostólico del Papa León XIV a nuestro país, España ha vuelto a demostrar que es un país católico por identidad, cultura y tradición. Según datos oficiales, más de millón y medio de personas se congregaron en Madrid; y otros cientos de miles en Barcelona y Canarias, que fueron los lugares escogidos por León XIV para este viaje, que ha dejado en nuestra retina y nuestra memoria recuerdos inolvidables. 

Durante su estancia, el Santo Padre prestó especial atención a los más vulnerables y desfavorecidos: presos, migrantes, personas sin hogar… imágenes para el recuerdo pero con un gran significado: la Iglesia está presente en las cuestiones sociales más importantes de nuestro tiempo, poniendo de manifiesto —tal y como lo ha hecho en su primera Encíclica Magnifica Humanitas— que la dignidad del hombre está por encima de todo lo demás y el progreso tecnológico (en clara alusión a la Inteligencia Artificial) sólo es auténtico si se pone al servicio de la dignidad humana. Ahí es, precisamente, donde se encuentran las claves de su visita a nuestro país. Mientras la Encíclica plantea cuestiones sobre el futuro de la humanidad en la era digital, este viaje pone a la persona en el centro y muestra sus verdaderas preocupaciones sobre el terreno: diálogo con jóvenes, el problema migratorio, la atención a quienes viven en exclusión… El mensaje es claro: el desarrollo tecnológico no debe dejar atrás a los más frágiles y desfavorecidos.

La Iglesia nos necesita y cuenta con nosotros; prueba ello fueron también las cinco visitas de san Juan Pablo II y las tres de Benedicto XVI a nuestro país. Hablamos del pasado, pero también del futuro: arqueología —a la que dedicamos las páginas centrales de la revista— y tecnología. Vestigios del pasado y la era digital; una nos enseña las raíces de nuestra fe y la otra, hacia dónde dirigimos el futuro si no la ponemos al servicio de la dignidad humana.

Cojamos el testigo de los que nos precedieron en la difusión de la fe y en su labor misionera; seamos ejemplo cotidiano de una fe viva, donde la fraternidad, la justicia y la atención al necesitado sean el centro para seguir construyendo una sociedad cada vez más justa y humana. Sólo así podremos continuar siendo ejemplo de fe y tierra de misión para las generaciones venideras. Paz y bien.