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Tierra Santa celebra la Ascension del Señor

Las celebraciones empezaron a primera hora de la tarde con el ingreso solemne del vicario custodial, fray Ibrahim Faltas, a la capilla de la Ascensión. Le siguió el rezo de las Vísperas tras el cual, los frailes en procesión entonaron las letanías De los Santos, dando tres vueltas alrededor del edículo de los cruzados.

Por la noche, la vigilia continuó con el Oficio de Lecturas, al que siguió la celebración de numerosas misas. A las cinco de la mañana, la solemne celebración eucaristía, al aire libre, fue presidida también por fray Ibrahim, ante un nutrido grupo de fieles. “La Ascensión no es solo un hecho – dijo fray Ibrahim – es un misterio que nos interpela. Es el cierre de la misión de Cristo y, al mismo tiempo, el punto de partida de la misión de la Iglesia. La Ascensión es promesa: nuestra humanidad está llamada al cielo, nuestra carne es acogida en la Trinidad, nuestras heridas son envueltas por la luz eterna”. También quiso hacer un llamamiento por la paz: “Estamos llamados a traer el cielo a la tierra, a sembrar semillas de paz precisamente donde todo parece perdido. Aquí, en Tierra Santa, esta llamada es más urgente que nunca: caminar contracorriente, elegir la fraternidad, buscar el rostro del prójimo incluso cuando parece imposible. Debemos trabajar para buscar y construir la unidad”.