Reconociendo la conmemoración de nuestras comunidades del 75 aniversario de la “Al-Nakba”, junto con la de sus hermanos palestinos, el Consejo de Patriarcas y Jefes de las Iglesias en Jerusalén reitera el llamado de las Iglesias a luchar por una paz justa y duradera para nuestra tierra, la Tierra Santa. Nuestra fe nos enseña que todos somos hermanos y hermanas en la humanidad, y que debemos unirnos y trabajar juntos para lograr la paz, la tolerancia y la justicia.
El cristianismo nos ha enseñado que el amor, la compasión y el respeto mutuo son el camino para lograr la paz en el mundo, y esto es especialmente aplicable a nuestra amada Tierra Santa. Oramos por todos los miembros de nuestras iglesias y el resto de la gente de nuestra tierra, e instamos a todos a trabajar juntos para construir un futuro mejor y más humano para todos.
Les recordamos a todos que la paz solo se puede lograr cuando hay equidad y respeto por los derechos humanos y el derecho internacional. Creemos que la justicia y la paz son las claves para la estabilidad y la prosperidad en la región, y declaramos nuestra disposición a trabajar con todas las partes interesadas para lograr estos nobles objetivos.
Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que desempeñe un papel más importante en el apoyo a la protección de nuestras comunidades y en la preservación de los lugares sagrados y las reglas actuales de «status quo» bajo la Custodia Hachemita, así como en el esfuerzo por lograr una paz permanente y justa en el región, sobre la base de la legitimidad internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas. Nuestra amada Tierra Santa es “el hogar de las tres religiones”.
Oramos para que Dios nos conceda toda la sabiduría mientras trabajamos para avanzar hacia un futuro mejor y para brindar al pueblo palestino el derecho a la autodeterminación, la construcción del estado y la prosperidad, permitiendo que todos los pueblos de esta Tierra vivan en paz, dignidad, y prosperidad
—El Consejo de Patriarcas y Jefes de las Iglesias en Jerusalén
