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San Leonardo de Porto Maurizio, iniciador del rezo del Via Crucis

Hoy dedicamos el santoral a San Leonardo, franciscano que nació en Puerto Mauricio (Italia) en 1676 y murió en Roma en 1751. Estudió con los jesuitas en Roma, y a los 21 años logró entrar en la Comunidad de los franciscanos. Una vez ordenado sacerdote se dedicó a la predicación, pero uniendo este apostolado al más estricto cumplimiento de los Reglamentos de su comunidad, y dedicando largos tiempos al silencio y a la contemplación. 

Fue nombrado superior del convento franciscano de Florencia y allí exigía la más rigurosa obediencia a los severos reglamentos de la comunidad, y no recibía ayuda en dinero de nadie ni cobraba por la celebración de las misas. Como penitencia, él y sus frailes vivían únicamente de lo que recogían por las calles pidiendo limosna de casa en casa. Su convento se llenó de religiosos muy fervorosos y con ellos empezó a predicar grandes misiones por pueblos, campos y ciudades.

Para san Leonardo era de gran importancia el rezo del Via Crucis y, gracias a él, esta devoción se volvió tan popular y se extendió por todos los países del mundo. Hoy celebramos, especialmente este santo porque se conmemora el 800 aniversario de la Impresión de las llagas de San Francisco de Asís, quién vivió su propio Via Crucis en el Monte La Verna en 1224.