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En Belén: peregrino de paz

Fray Francesco Ielpo hizo su entrada solemne en Belén el sábado 26 de julio, recorriendo, como es tradición, el lado del muro que divide la ciudad de la Tumba de Raquel. Los ingresos del Custodio y del Patriarca de Jerusalén en la ciudad palestina son los únicos momentos en que se abre la puerta del muro, normalmente cerrada. Una caravana de scouts y fieles acompañó al Custodio por «la vía de la Estrella», tradicionalmente el corazón palpitante de la ciudad, ahora desierta y con persianas bajadas por la falta de turistas y peregrinos. En la plaza de la Basílica de la Natividad se encontró con los representantes civiles y religiosos de la ciudad de Belén, y luego hizo su ingreso en la Basílica, lugar que conserva la memoria del nacimiento de Jesús.
En su saludo, recordó el significado civil y humano del mensaje navideño, evocando las palabras de los ángeles a los pastores: «gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres amados por el Señor.»Vinculando la gloria de Dios con la paz entre los hombres, subrayó que «la paz en la tierra es el reflejo de la gloria de Dios en el cielo. y la gloria de Dios en la tierra se llama paz.» Luego aclaró el sentido de su presencia en Belén: «vengo a vosotros como peregrino de oración. vengo a rezar con vosotros y a invocar el don de la fraternidad, del diálogo, de la reconciliación y del perdón.»
La visita concluyó con una llamada a la corresponsabilidad y una bendición: «el Dios Niño, acostado en el pesebre, os bendiga a todos.»