Los Reyes de España, don Felipe y doña Letizia, han visitado, el 28 de mayo, el Real Monasterio de Santa Maria de Guadalupe, en el marco de la visita institucional a la Puebla y Villa, realizada por los reyes con motivo del X aniversario de la proclamación del rey Felipe IV.
Los monarcas fueron recibidos en el atrio del monasterio por el guardián de la comunidad franciscana, fray Guillermo Cerrato, OFM, al que acompañaban otras autoridades eclesiásticas entre las que se encontraba el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro, el arzobispo de Mérida-Badajoz, monseñor José Rodríguez (OFM), el obispo emérito de Segovia, monseñor Ángel Rubio y el vicario general de la diócesis de Coria-Cáceres, Diego Zambrano. También estaba presente el ministro de la Provincia de la Inmaculada Concepción, fray Joaquín Zurera, OFM.
Una vez dentro de la Basílica —donde el guardián les ha explicado la belleza de este templo del siglo XV y del retablo del siglo XVII— los Reyes han saludado a los miembros de la comunidad franciscana que cuida del monasterio y tiene el cuidado pastoral de la parroquia de la Puebla, ministerio que le fue confiado a la orden franciscana desde 1908.
Después, sus Majestades han subido al Camarín para venerar la imagen bendita de la Virgen de Guadalupe, Reina de las Españas y Patrona de Extremadura. Aquí también el guardián les mostró la hermosa belleza de los cuadros de Lucas Jordán (s. XVII) y las evocadoras imágenes bíblicas femeninas de ‘las ocho mujeres fuertes’, antecesoras simbólicas de María de Nazaret, la mujer nueva, que aquí, desde el siglo XIII, es invocada con el bendito nombre de Santa María de Guadalupe, convirtiendo este Santuario en centro de espiritualidad y cultura, meta de peregrinos que de todo el mundo llegan a rezar ante su imagen.
La comitiva bajó hasta la Capilla de San José, que contiene el Relicario-Tesoro, que custodia y venera la memoria de una multitud de santos y santas de la Iglesia, donde se muestran los más ricos mantos de Nuestra Señora, la Corona rica con la que fue coronada canónicamente en 1928 y otras joyas como el Lignum crucis regalo de Enrique IV, la Arqueta de los Esmaltes y otras obras.
a en la Sacristía, rodeados por los cuadros únicos de Francisco de Zurbarán, los Reyes firmaron en el Libro de Honor de la Santa Casa. También han podido contemplar una pequeña muestra del tesoro que guarda el Archivo y Biblioteca del Real Monasterio.
- Códice de la historia, leyenda y Milagros de Santa María de Guadalupe, s. XV (Inicios de la devoción secular a Nuestra Señor de Guadalupe).
- Privilegio del Rey Alfonso XI instituyendo el priorato secular y patronato real en la Iglesia de Guadalupe, 25 diciembre 1340 (Inicio del patronato real en Guadalupe).
- Libro de los oficios del Monasterio Jerónimo, S. XV (El régimen interior del Monasterio).
- Códice de las costumbres a seguir en los Hospitales del Monasterio, s. XVIII (La caridad social de la Santa Casa).
- Traslado de las letras apostólicas del Papa Eugenio IV concediendo a los monjes no ordenados in sacris ejercer la medicina y cirugía, Florencia 13 julio 1442, (Promoción de la ciencia).
- Carta de la Reina Isabel la Católica informando al Prior Jerónimo del Monasterio de la conquista de Granada, 2 enero 1492 (Inicio de la unidad política de España como estado moderno).
- La Bula del Papa Paulus III, en la que se concede Jubileo perpetuo y plenísimo para las fiestas de Nuestra Señora de Guadalupe, 22 febrero 1535 (Consolidación del Santuario como meta de peregrinos).
- El libro de bautismo que registra el bautizo en Guadalupe de los primeros indios americanos, traídos por el Almirante Cristóbal Colón, el 29 julio 1496 (Nacimiento de la América cristiana).
Los Reyes han querido también contemplar el Claustro Mudéjar del s. XV, y la fuente del Templete que está en el centro del mismo. Fue construido por Fray Juan de Sevilla y está rodeado de jardines y de los cuadros de los Milagros pintados por Fray Juan de Santa María en el s. XVII.
Dentro del Claustro han saludado a algunas familias y ya en la Basílica a los trabajadores de la Santa Casa, antes de despedirse de la Comunidad Franciscana y salir al atrio.
Los Reyes han bajado, entre el calor del público, que ha adornado fuentes y balcones con la artesanía local de cobre y pañuelos de cien colores, desde la Plaza Santa María de Guadalupe hacia el Arco de la Calle Sevilla donde han saludado a los anteriores alcaldes de la Puebla y a un grupo de mujeres, ataviadas con trajes regionales que les han mostrado labores tradicionales, deteniéndose a conversar cariñosamente con ellas.
