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Fray Fadi Azar preside una Misa por la Paz y da testimonio de la situación actual en Siria

En la parroquia Cristo de Paz hemos tenido ocasión de compartir una Eucaristía por la Paz y escuchar el testimonio de fray Fadi Azar —franciscano de la Custodia de Tierra Santa, nacido en Jordania con orígenes palestinos y destinado actualmente en Alepo— sobre la difícil situación de los cristianos que viven en Siria.

La Misa, presidida por fray Fadi, fue concelebrada por franciscanos de la Comunidad de Cristo de la Paz (donde reside fray Luis Quintana, director del Centro de Tierra Santa) y estuvo amenizada por cánticos peruanos para celebrar la fiesta del Señor de los Milagros, ya que estamos empezando las primeras vísperas de la Solemnidad de Todos los Santos.

Urgente necesidad

Durante su testimonio, fray Fadi compartió la situación en Siria con todos los presentes: «Me dirijo a vosotros con gratitud, pero también con profunda preocupación. Gratitud—por su constante generosidad y amistad a lo largo de los años— y preocupación por el empeoramiento de la situación humanitaria y económica a la que nos enfrentamos actualmente en Siria. En los últimos años, su apoyo ha sido un verdadero ancla de salvación para innumerables familias que han perdido casi todo. Gracias a su bondad, hemos podido proporcionar paquetes de alimentos, asistencia médica, restauraciones para el hogar y ayuda a los ancianos que no tienen a nadie más a quien acudir. Habéis sido las manos y el corazón de Cristo para muchos necesitados.

Pero hoy la situación ha alcanzado una etapa aún más crítica. Los precios han aumentado drásticamente: la comida, los medicamentos y los artículos de primera necesidad están ahora fuera del alcance de los hogares comunes. Los salarios, para aquellos que todavía tienen un trabajo, valen menos de 100 dólares al mes. La electricidad y el combustible son escasos, y muchos hogares sobreviven con una sola comida al día. La desesperación crece, especialmente entre los más vulnerables: niños, ancianos y personas con discapacidad.

Algunos creen que la situación humanitaria en Siria mejoró después del cambio de régimen al poder, pero esto está muy lejos de la realidad. El dinero en efectivo es extremadamente escaso en manos de la gente. Los empleados públicos se ven obligados a esperar durante horas en largas colas en los bancos solo para retirar una pequeña parte de sus salarios ya insuficientes, fondos que apenas cubren los gastos de vida más esenciales.

Además, una sensación generalizada de inseguridad reina en todo el país debido a la presencia de bandas armadas que secuestran y aterrorizan a los civiles. Como resultado, los jóvenes no ven un futuro para sí mismos y se sienten obligados a huir del país. Para empeorar esta desesperación están las crecientes tensiones sectarias y extremistas religiosas que someten a muchos, especialmente a las minorías religiosas, a continuas persecuciones y miedo continuo.

Al mismo tiempo, la ayuda humanitaria a Siria ha disminuido drásticamente en el último año. Por esta razón, nos hemos visto obligados a reducir el alcance de nuestro apoyo, incluida la atención médica crítica. Esto pesa insoportablemente sobre los pacientes, que ahora tienen que pagar el costo total, a menudo exorbitante, de las hospitalizaciones y las cirugías. Presenciar este sufrimiento nos duele profundamente.

Sin ayuda inmediata, podríamos vernos obligados a reducir el número de familias que apoyamos, una decisión que pesa profundamente en nuestros corazones. Siempre hemos confiado en la Divina Providencia, y es gracias a su generosidad que esta Providencia ha llegado a nuestro pueblo varias veces.

Hoy les pido, con humildad pero con urgencia, que nos ayuden una vez más. Cada donación, por pequeña que sea, puede marcar la diferencia entre el hambre y la nutrición, la desesperación y la esperanza.

Su continua solidaridad recuerda a nuestro pueblo que no está olvidado. Nos da la fuerza para perseverar en nuestra misión de servicio y paz, incluso entre dificultades e incertidumbres.

En nombre de todas las familias, de los voluntarios y de la comunidad franciscana aquí en Alepo, les agradecemos por haber estado a nuestro lado en estos años de dolor y resistencia. Habéis sido nuestros compañeros en la fe, en la compasión y en la esperanza. Os insto, si podéis, a seguir caminando con nosotros un poco más. Juntos podemos mantener encendida la luz de la esperanza en Siria, y contribuir a construir un futuro en el que cada persona pueda vivir con dignidad, seguridad y paz», aseguró fray Fadi.

A la jornada asistieron un numeroso grupo de fieles y amigos, entre los que se encontraban la Asociación Española de Amigos de Tierra Santa, que quisieron escuchar este testimonio de necesidad y ayuda a los cristianos en Siria. La colecta recaudada irá íntegramente destinada a Tierra Santa.