Desde el aeropuerto militar de Ciampino de Roma llegaron el 29 de enero las primeras imágenes nocturnas que dan testimonio del comienzo de la operación humanitaria destinada a proporcionar asistencia médica a los niños de Gaza.
A través del paso fronterizo de Rafah, actualmente único punto de salida de la franja de Gaza, los primeros 11 menores y un adulto, enfermos o heridos durante los bombardeos masivos, pudieron llegar a Egipto y desde allí ser embarcados en el avión con destino a Ciampino.
Los esperaba, junto al ministro de Exteriores italiano Antonio Tajani, el general Francesco Paolo Figliuolo, el embajador palestino en Italia Abeer Odeh y muchas otras autoridades civiles y militares, también fray Ibrahim Faltas, vicario de la Custodia de Tierra Santa, implicado en primera línea en este importante momento, que él ha definido como un “paso hacia la paz”. De hecho, desde el inicio del conflicto, su voz de condena y denuncia contra la guerra no ha parado de alzarse, a través de todos los medios de comunicación y allí donde ha tenido oportunidad: el horror de la guerra que “causa dolor a las poblaciones civiles inocentes y sobre todo a los más pequeños” es su grito que siempre ha estado unido al del papa Francisco, que repite constantemente que “la guerra es una negación de la humanidad”.
Como director de las escuelas de la Custodia de Tierra Santa siempre ha estado especialmente atento a los niños, a sus necesidades y requerimientos. Como egipcio nativo y profundo conocedor de Oriente Medio, en numerosas circunstancias ha desempeñado un papel central en delicadas operaciones diplomáticas, que una vez más se han concretado en negociaciones para conseguir llevar ayuda a los niños del enclave palestino.
