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Nuevo número de la Revista Tierra Santa

Después de 15 meses de bombardeos, destrucción y sufrimiento, el 15 de enero nos despertábamos con la noticia del alto el fuego firmado entre Israel y Hamás. La tregua, que entró en vigor cuatro días después del anuncio, significa la esperanza de que la vida puede comenzar de nuevo en una tierra duramente castigada por la guerra. 

Ahora, con el silencio de las bombas, hay que comenzar a recomponer lo que se destruyó. Es el momento de reconstruir hogares, escuelas, hospitales… pero, sobre todo, la confianza de que un futuro en paz es posible. Porque la reconstrucción no es sólo levantar ladrillos, sino conseguir sanar los corazones, restaurar la dignidad perdida y recuperar la esperanza.

La fotografía de unos niños en la Puerta Jubilar de la Basílica de la Natividad, en Belén —que junto a la puerta del Santo Sepulcro, en Jerusalén, y de la basílica de la Anunciación, en Nazaret se abrieron con motivo de este año Jubilar— y bajo el título “Tierra Santa, puerta abierta a la esperanza” que encabeza la portada de este número de la revista y que los comisarios de Tierra Santa de España y Portugal han elegido como lema de la jornada de este año, nos indica un tiempo de renovación y perdón. Nos invita a vivir con misericordia y compasión con el prójimo, ¿no es acaso lo que necesita esta tierra tan herida? El fin de una guerra no es el fin del sufrimiento. Por eso es necesario el compromiso de todos para contribuir a que la paz no sea temporal sino una realidad permanente en el tiempo. Es una oportunidad para que no nos quedemos de brazos cruzados y por eso, este año, la Colecta de Semana Santa cobra un matiz especial. Los cristianos debemos apoyar económicamente con más fuerza que nunca a Tierra Santa porque nuestra ayuda puede marcar la diferencia en la vida de muchos cristianos que luchan por seguir adelante, de miles de niños que gracias a nuestras aportaciones pueden continuar sus estudios y ver el futuro con optimismo, y contribuir al mantenimiento y acondicionamiento de los Santos Lugares, que ya están preparados para recibir a los peregrinos que pronto volverán a inundar Tierra Santa. Paz y bien