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Nuevo número de la Revista Tierra Santa

Intentar explicar todo el trabajo que hay detrás de cada obra es muy difícil, máxime si se ha seguido, de primera mano, las inquietudes, angustias y desvelos del autor, Miguel Ángel Laguna, ante, quizás, uno de sus mayores retos profesionales: pintar los cuadros del presbiterio de la Capilla de la Inmaculada Concepción en el santuario del Campo de los Pastores, en Beit Sahour, junto a Belén. Ser consciente de las oraciones que hay detrás y de la ilusión que ha puesto en cada pincelada, y de sus nervios ante las fechas de entrega, retrasos, envíos, y la posterior recepción e instalación de los cuadros. Todo medido y calculado al detalle para que la “capilla española” pueda lucir ahora en todo su esplendor desde que el 5 de abril el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro, bendijese su obra, junto con la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe y el sagrario español de la capilla árabe.
Fue un día entrañable y especial para todos los amantes de Tierra Santa y en especial para el grupo de peregrinos españoles que pudieron vivir in situ la celebración. Una vez más, los donantes españoles han demostrado su generosidad y amor a la tierra de Jesús, que continúa sufriendo las consecuencias de la guerra, tal y como recordó el arzobispo “desde este lugar santo, donde los ángeles proclamaron por primera vez ‘paz en la tierra a los hombres que Dios ama’, mi deseo es que desde aquí se eleve una oración por la paz”. Y desde ese entorno de paz por el que todos rezamos, queremos que los peregrinos vuelvan a recorrer los santos lugares y visiten la capilla de la Inmaculada Concepción, que no les dejará indiferentes, pues como desea Miguel Ángel Laguna, “ojalá encuentren en mi obra a un trocito de María, que se dejó hacer, que creyó y que aceptó, sin fisuras, la voluntad de Dios”. Paz y bien