Han pasado 58 años desde la última vez que un patriarca ortodoxo sirio pudo entrar en los Santos Lugares. El patriarca fue recibido por delegaciones de líderes y representantes de las diversas Iglesias, y por el presidente de la Alta Comisión Presidencial para Asuntos Eclesiásticos Palestino, en representación del presidente palestino. El 4 de mayo, en Jerusalén, la procesión del patriarca se dirigió a la Basílica del Santo Sepulcro para la entrada oficial.
¨Es un pecado grave vaciar de cristianos esta tierra, especialmente aquí en Palestina, en Belén, en Jerusalén, en Tierra Santa. Es imposible imaginar Tierra Santa sin cristianos, y lo mismo ocurre con Siria, Líbano, Irak, Jordania, todas estas zonas donde nació el cristianismo. Nuestro mandato y nuestra misión es mantener nuestra presencia aquí. Nuestra visita no es solo a piedras, sino a seres humanos, para reunir a creyentes que protegen nuestros derechos y lugares sagrados, aseguró Mor Ignatius Aphrem II.
