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Nuevo número de la Revista Tierra Santa

El ruido de las armas se está imponiendo en nuestra sociedad; una sociedad cada vez más herida por la muerte y la violencia. El sonido de la esperanza se desvanece y la paz parece un sueño lejano imposible de alcanzar. En medio del conflicto bélico que está desangrando Oriente Medio, lo único que podemos hacer como cristianos, es unirnos en oración y pedir intensamente por la paz porque, tal y como nos prometió Jesús: “Donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18:20).

Así lo recordó el papa León XIV al convocar mundialmente una Vigilia por la paz. “La oración no es un refugio para huir, es la respuesta más profunda ante el dolor del mundo”. No son palabras vacías. Cuando la oración es auténtica, transforma el corazón y aumenta la capacidad de hacer el bien; busca puentes y no rupturas, busca mediación y no confrontación.

Y ahora, ante la inminente visita del Santo Padre a nuestro país, programada para principios de junio, la mirada de la Iglesia se dirige a España; un país con una fuerte devoción mariana, la “Tierra de María” —como la llamó san Juan Pablo II— que está ahora llamada a ser un espacio de acogida, de escucha y de reconciliación. Una devoción que se extiende hasta el Campo de los Pastores, en Beit Sahour, donde los españoles hemos querido rendir homenaje a la Virgen María, construyendo una capilla con la imagen central de la Inmaculada Concepción, rodeada por 20 iconos que representan el Via Matris, desde su Concepción hasta su Asunción al cielo en cuerpo y alma. Un camino de alegría, sufrimiento y esperanza, pero con plena confianza en los designios del Señor. 

En ella podemos descubrir cómo abrir nuestros corazones, sanar heridas y construir la paz. Paz y bien.